Bienes Comunes A. C. se suma a CISL 2011

Al igual que en 2010, Bienes Comunes A. C. se suma a la organización de la Conferencia Internacional de Software Libre 2011 (CISL 2011). Este año la CISL se desarrollará entre los días 8 y 9 de setiembre en las instalaciones de la Biblioteca Nacional, Agüero 2502 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina. Gracias al esfuerzo colectivo, CISL ya es uno de los eventos más importantes de tecnologías libres y abiertas de la región sur. Este año promete superar su éxito inaugural tanto en público como en conferencias y actividades. Este año incorpora una Feria de Empleos, una Ronda de Negocios y Aulas Virtuales para educación a distancia. La CISL2011 contará con la participación de representantes de las más importantes empresas del sector TI, con altos funcionarios de Argentina y los distintos países de Latinoamérica y el Caribe (entre ellos varios embajadores), con representantes del sector académico y de las diferentes comunidades a nivel regional. Personalmente, voy a estar colaborando con los organizadores en el armado de los tracks, proyectos y las diferentes presentaciones.

Contenidos educativos: qué, quiénes, licencias y demases.

A poco más de una semana del Seminario Latinoamericano de experiencias nacionales de modelos 1 a 1 quisiera, a partir de las exposiciones, compartir impresiones, posibles problematizaciones y arribar a algunos puntos de partida que nos habiliten a seguir trabajando en este fenómeno.

En esta oportunidad propongo adentrarnos en el “mundo” de los contenidos. Para ello se recuperan dos cuestiones señaladas por Marisa Díaz, la primera se relaciona con “decidir” si dotar de contenidos a los equipos o no y, la segunda, para nada menor, qué contenidos. Ésta implica pensar al docente y al alumno como productores de los mismos.

Con relación a la primera, vale señalar como ya lo han realizado diversos estudios (Ramírez et al., 2010; Castro, 2004) que, en general, en las primeras etapas de implementación los docentes no producen sus propios contenidos sino que utilizan los brindados por los portales. En tanto, los alumnos producen contenidos relacionados con sus intereses así como aquellos “direccionados” por la industria cultural (Dussel et al, 2010).

Ahora bien, orientar nuestra mirada en esta dirección, y ya adentrándonos en la segunda cuestión, nos convoca a intentar pensar una cuestión de fondo como puede ser problematizar ya no solamente al contenido válido, y con ello los múltiples intereses y negociaciones que hay detrás del mismo, sino comenzar a entender la producción de éste desde la propia institución escolar de la que forma parte y, a la vez, a la que conforma. Este juego, también está cruzado por el ejercicio del poder, sin embargo se amalgama en un gramática escolar propia que, las más de las veces, ni el propio ministerio alcanza a vislumbrar.

¿Es por ello que podemos señalar que los actores educativos se van a transformar en productores? ¿Acaso no lo fueron siempre? O será que la transformación no está linealmnete relacionada con la producción sino con el cómo se organiza y se potencia esa producción. No obstante lo cual abre otro interrogante, ¿cómo se organizan los contenidos producidos? ¿Un repositorio on line?

Por último, un dato central en esta producción de contenidos es el licenciamiento de los mismos. ¿Qué tipo de licencias se utilizan? Los contenidos producidos por la comunidad educativa en su conjunto, ¿le pertenecen al ministerio y/o a la institución y/o al docente y/o al alumno? ¿Quién se apropia de lo producido?

LA dupla: vigilancia y control

Puede que nada original vaya a plantear al intentar pensar algunas cuestiones relativas al tema de la vigilancia, el control y las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en la institución escolar. Para comenzar resulta interesante señalar como, en general, ha sido naturalizada la vigilancia y con ella el disciplinamiento que se ejerce en el sistema escolar sobre los diferentes ámbitos de la vida del aprendiz. Ahora bien, en este aspecto qué ocurre cuando se incorporan las TIC.

Se parte del supuesto que la escuela, institución representativa de la sociedad disciplinaria y en pleno proceso de transformación, lejos de desprenderse de la vigilancia “recupera” y posibilita convivir a ésta con los mecanismos de control.

Es a partir de esta combinación que se abren un mar de inquietudes, humildemente las que en mí se erigen, por un lado, se relacionan con la constitución de un sujeto heterónomo. En otras palabras, en generar permanentemente en el niño y adolescente la sensación ya no, solamente, de estar siendo observado, sino también de que todo ser es susceptible de ser ubicado, rastreado y encasillado.

Por otro, las que conllevan, siguiendo a Callister y Burbules (2000), a una fácil y sofisticada acumulación de datos. Masa de información disponible para el mercado y que posibilita crear un perfil de cada uno de los aprendices, futuros consumidores.

En fin, qué sujetos se construyen en un marco de socialización con estas características. En el que bajo el lema “es por tu propio bien” se habilita a la intromisión en los fueros más íntimos del sujeto cognoscente. Y una vez más cobra visibilidad la relación amorosa entre la educación y el mercado.

“¿Ayuda? Depende de cómo se use”

En esta oportunidad, simplemente, los invito a leer la nota realizada a Nora Sabelli en el suplemento Diálogos del diario Página 12.

A lo largo de la entrevista Sabelli recorre varios puntos claves de la inclusión de computadoras en las aulas. Algunos de ellos, la capacitación docente incluye o debe apuntar a una nueva pedagogía y, a la vez, a cambiar y entender cuál es el nuevo rol. Asimismo, menciona la necesidad de contar con el apoyo de la institución educativa en estas transformaciones.

Por último, señala que hay que “usar bien las máquinas en la pedagogía”. Ahora bien, ¿qué implica esto? o, en otras palabras, cuáles son las dimensiones que conforman ese “bien”.

Los Recursos Educativos Abiertos como ventana de oportunidad

Los Departamentos de Trabajo y de Educación de los Estados Unidos de Norteamérica han decidido poner a disposición un nuevo fondo federal de educación de 2 mil millones para crear REA (recursos educativos abiertos) en los colegios comunitarios. Un aditivo mayor aún es el tipo de licenciamiento de los mismos, en este caso se optó por una licencia Creative Commons (CC BY).

Vale aclarar, tomando la definición de la UNESCO en el Forum de 2002, que los REA (open educational resource, OER) son “materiales en formato digital que se ofrecen de manera gratuita y abierta para educadores, estudiantes y autodidactas para su uso y re-uso en la enseñanza, el aprendizaje y la investigación”.

Esta apuesta implica o conlleva para el sistema educativo en su conjunto obviamente que se expliciten y compartan la infinidad de materiales producidos por el cuerpo docente y sus alumnos. Pero a nuestro entender también podría ser una ventana de oportunidad para (re)pensar el cómo se producen dichos materiales.

Quiero significar, en otras palabras, que los docentes o cualquiera de los actores que conforman el sistema hagan públicas sus producciones, no implica necesariemente que por ello empiecen a generarlos de otra forma, como podría ser una producción colaborativa. Ello implica e invita a adentrarse en una de las múltiples y complejas cuestiones de la educación como es la producción de conocimiento. No obstante puede que sea una forma de comenzar a vivenciar este tipo de producción.

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