Algunas reflexiones del CEDUTEC

Las exposiciones de los expertos y las charlas informales del I Congreso de Políticas Públicas de Tecnologías Educativas – CEDUTEC han confirmado la necesidad de espacios de reflexión intersectorial e interdisciplinar en el sistema educativo. Entre algunas otras “cuestiones” que quiero destacar.

A nivel general, en términos macro, los diferentes actores involucrados en el diseño e implementación de tecnologías han señalado que asistimos a una època de cambios y transformaciones en los diferentes órdenes de la vida. Los mismos tienen una estrecha relación con las tecnologías digitales e Internet, así como el lugar protagónico de la producción de conocimiento. En ese sentido, quiero destacar la importancia de seguir pensando en términos de capitalismo informacional o cognitivo.

En otro orden, de implementación de política educativa, vale destacar la diferencia y complementariedad entre accesibilidad y usabilidad. Si la primera remite a la infraestrutura, equipamiento y conectividad, entre otras cuestiones. La usabilidad, la apropiación de la tecnología en términos áulicos, nos coloca frente a lógicas de funcionamiento institucional de compleja transformación. Que conduce a poner el acento en los roles que los diferentes actores involucrados juegan, hasta el momento, y el que van o deberían comenzar a jugar. Y es en este punto, a mi entender, donde se plantean los mayores desafíos, desatenciones u omisiones. Algunas preguntas al respecto, ¿cómo se logra una verdadera apropiación de las tecnologías en el sistema?, ¿alcanza con que a los docentes les expliquen el uso del artefacto?, ¿es necesario gestionar espacios de mayor interacción con el equipo de conducción?, ¿será necesario una contextualización de la tecnología?

Ya con un zoom mayor, que nos permita no perder de vista a los principales destinatarios y actores del sistema, los aprendices, vale señalar la imperiosa urgencia y necesidad de continuar construyendo un sistema educativo que habilite y posibilite la formación de seres pensantes y críticos de este siglo. En el que se “acorte” la brecha de expectativas entre lo socialmente relevante y el saber escolar, para ello es necesario que las instituciones educativas resignifiquen tanto sus prácticas de enseñanza-aprendizaje, como sus contenidos.

Por último, a modo de cierre que habilite otros espacios de reflexión, recuperar la frase de una experta del campo “que por una buena vez se reviertan las Escuelas del siglo XIX con maestros del siglo XX para alumnos del siglo XXI”. Será tarea de todos, y cada uno de los involucrados, que la misma pueda concretarse.